viernes, 6 de agosto de 2010

Delicias inglesas de una infancia no tan lejana


Estoy buscando desesperadamente un comercial de la PBS que se transmitió a entre 1999 y 2000, pero no lo puedo encontrar. Como las búsquedas siempre nos llevan más allá de sólo aquello que queremos encontrar, me topé nuevamente con algunos deliciosos programas ingleses que veía cuando tenía entre 10 y 12 años de edad.


Hoy, mientras tomaba un smoothie de piña con chamoy, atrapó mi atención la decoración y colores de las sillas del restaurante Sanborns. Lo feo, para Sanborns, es que relacioné el color -algo así como rosa pálido- con los restaurantes ingleses que salían en un programa de los ochentas que no era de mi agrado, pero sí del abuelo: As Time Goes By. Lo que valía la pena del programa, aparte de la historia romántica entre los sexagenarios protagonistas, era la canción de Casablanca que sonaba al principio y que le daba nombre al show.


El programa que sí me gustaba era Keeping Up Appearances. Hyacinth Bucket ("It´s pronounced Bouquet") trataba de aparentar ser un mujer bien educada de la alta sociedad inglesa. Bastaba ver a sus familiares, Daisy, Rose y Onslow, para darse cuenta que toda su vida era una farsa. Los créditos al inicio del programa son una joya.


Y lo que sí me pone nostálgica es ver imágenes de The Tales of Beatrix Potter y Berkeley Square. El primero ilustra en video los cuentos de la famosa escritora infantil Beatrix Potter, creadora de Peter Rabbit, Benjamin Bunny y otros. En mi opinión, todos los niños del mundo deberían conocer sus historias y personajes (por cierto que el conejo en la foto de mi perfil es Peter Rabbit). Y el segundo programa mostraba la vida de tres niñeras londinenses muy enamoradizas en la época victoriana. Ahora recuerdo que cuando era pequeña tenía una caja de té decorada con los personajes de Beatrix Potter.


Por supuesto que en la lista de programas ingleses no pueden faltar dos clásicos de la década de los sesenta: The Prisoner ( - What do you want? -Information. -Well, you won´t get it. -By hook or by crook we will.) y The Avengers.


Me da mucha lástima que en la televisión ya no haya programas así, sino cosas verdaderamente atroces como Borat. Lo bueno es que siempre quedan los recuerdos y YouTube.
En la imagen: Flopsy, Mopsy, Cotton Tail, Peter y su mamá.



viernes, 25 de junio de 2010

El señor con la franela roja


Su grado de obsesión había llegado al límite. Cada vez que salía de su casa por las mañanas montaba en cólera por ver siempre al mismo "viene, viene" parado en la esquina de su calle. Era el mismo que la había felicitado en Año Nuevo con un abrazo, el que preguntaba todo el tiempo por su familia, y que cada vez se acercaba más a la puerta de su casa.


Pero este día no había sido el mismo hombre. Al salir de su casa y llegar a la esquina pudo ver por un brevísimo momento a otro uno de los tres "viene, viene" que han monopolizado la colonia, escondido detrás de una barda de buen tamaño (ya saben, para evitar que los delicuentes entren a robar). Sintió que estaba siendo espiada, pero no le dio mayor importancia.


Si le molestaba la imprudencia del primer "viene, viene" -al que por cierto ya se había encontrado en otros lugares no precisamente cercanos a su casa-, lo que le molestaba del segundo era el ridículo sombrero que usaba para protegerse del sol. Si se lo preguntan, el tercer "viene, viene" no es importante.


El sombrero del hombre número dos la molestaba muchísimo. Usualmente este tipo de cosas no molestan a las personas, pero para ella, persona sumamente delicada, el accesorio del pobre trabajador era horrible. El sombrero no tenía nada de particular, era café oscuro, de paja, modelo vaquero. Lo verdaderamente horrible era el tamaño de la copa. El pelo de Marge Simpson pudo haber entrado ahí.


Pocos días antes del suceso de la esquina, habia visto a número dos sentado en una banca que alguien amablemente puso al final de la breve escalinta de la entrada del edificio de la barda. Ese día el pobre hombre no llevaba puesto el sombrero. No pudo evitar pensar "¿Dónde habrá dejado esa porquería?"


Y la vida, que a veces resulta tan irónica, le dio la respuesta que necesitaba: En el toldo de un carro que número dos seguramente había lavado unos minutos antes, estaba sentado, tan inocentemente, el sombrero, pero no estaba sólo, junto a él, discretamente, se encontraba el trapo rojo tan característico de los "viene, viene" de la Ciudad de México.

Imagen: atr-digital.es

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La pobre debutante


Se sentó, como otras tantas veces antes de dormir, frente al espejo que sus padres le habían regalado hace muchos años. La vida se había ido en un abrir y cerrar de ojos. Todavía recuerda su cumpleaños número quince como si hubiera sido ayer.


A pesar de los consejos de su madre, ella había preferido que le compraran el vestido azul cielo. Su madre se había obsesionado con la organización de la fiesta y, a pesar de ser la festejada, prácticamente no tomaron en cuenta su opinión para la decoración y otros detalles.


En México se había hecho costumbre desde hace algunos años, en especial entre las señoritas "bien" de la ciudad, festejar la fiesta de los quince como una manera de introducir a las pobres chicas a la agitada vida social. Los padres no escatimaban gastos porque creían que la fiesta era el primer paso para encontrar yerno.


La alta sociedad en México había recibido fuertes influencias de las costumbres inglesas y francesas. Las debutantes de la aristocracia inglesa -todas juntas- eran introducidas a los monarcas británicos y a la nobleza, de la cual casi siempre formaban parte, durante un baile que se celebraba al final de la temporada londinense.


Era impensable, por tanto, que sus padres, tan respetados en la sociedad, no le organizaran una fiesta de quince años. Por supuesto que estaba ilusionada con su fiesta porque por fin podría desenvolverse en el mundo que la había tenido prisionera durante toda su vida. Y quién sabe, tal vez hasta conocería a su futuro marido.


Las decisiones de su madre ya la habían hartado, pero por fin llegó el día de su fiesta. Bailó las tradicionales composiciones de Johann Strauss con varios hombres que ni siquiera conocía. Unos magníficos músicos interpretaron algunas composiciones de Dvorak y Massenet. La comida fue excelente, al igual que los grandiosos vestidos de las invitadas. La magnífica fiesta se acabó. Nada nuevo.


Un mes después ya estaba harta de los preparativos de su boda. Esta vez ni siquiera la dejaron escoger su vestido de novia, ¡cómo si le importara! Lo único que quería, a pesar de sólo tener quince años, era morirse. Sin embargo, aún podía encontrar belleza en su vida. Siempre iba a regresar la primavera y su jardín volvería a estar cubierto de tulipanes.


Su intuición no se había equivocado. Su marido era una bestia: infidelidades, borracheras e insultos se habían convertido en costumbre. Toda la vida había soñado con casarse, pero su maridito no era un sueño, era una auténtica pesadilla de la que no podía despertar. Todos los días, sin embargo, tenía que aparentar que vivía en el centro de un matrimonio perfecto.


En su cumpleaños dieciséis recibió como regalo de sus padres un magnífico espejo traído desde Francia. La nueva decoración de su dormitorio la había encantado. El espejo ovalado era de muy buen tamaño. Intuyó que debió haber costado una fortuna: el marco era de plata y el cristal estaba rodeado por un bellísimo forro de terciopelo azul rey.


Sólo el espejo conocía su sufrimiento, y ante él corrieron cada uno de los días de su triste existencia. Ese regalo fue la última alegría de su vida.


Tantos y tantos años después todavía le quedaba el espejo. El esplendor de la quinceañera se había desvanecido y sólo quedaba una cabeza llena de cabello gris, arrugas justo en los lugares que sufrieron por falta de sonrisas y un corazón que ya no soñaba con los tulipanes de la primavera.


Imagen: holdtheweaksauce.files.wordpress.com

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Tú y tu máquina del tiempo


Bendición es que no se invente la máquina del tiempo. El más mínimo cambio en cualquier factor puede alterar inimaginablemente nuestra existencia. Circunstancias histórcias muy dolorosas han sido causa del nacimiento de millones de personas alrededor del mundo. Y si se viajara en el tiempo, ¿qué se cambiaría? El hundimiento del Titanic, todas las guerras, el asesinato de Kennedy, etcétera. Pero las cosas son así por éso, y así está perfecto. Es cierto que vivimos rodeados de un montón de problemas, y que somos unos quejicas de lo peor, pero finalmente todo es para bien.


Les deseo una feliz Navidad y un excelente 2010.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Papa en la Plaza de España

Hoy publico una nota que me envió el VIS (Vatican Information Services) sobre la visita que hizo ayer Benedicto XVI a la Plaza de España y a la estatua de la Virgen María ubicada ahí.

CADA HISTORIA HUMANA ES SAGRADA Y EXIGE RESPETO

CIUDAD DEL VATICANO, 8 DIC 2009 (VIS).-Como es tradicional en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Santo Padre fue esta tarde a las 16, 15 a la romana Plaza de España para rendir homenaje a la estatua de María colocada sobre una columna enfrente de la Embajada de España ante la Santa Sede.

Antes de llegar a la Plaza, el Papa se detuvo en la iglesia de la Santísima Trinidad, donde saludó a los Padres Dominicos y a la Asociación de Comerciantes Romanos. Una vez ante la estatua bendijo una cesta de rosas que fue colocada en el pedestal de la columna de la Inmaculada, en presencia de miles de fieles.

"¿Qué dice María a la ciudad? ¿Qué nos recuerda con su presencia?", dijo el pontífice. "Recuerda que donde ha abundado el pecado, pueda abundar todavía más la gracia. La Inmaculada repite a la humanidad de nuestra época: ¡No tengáis miedo!".

"¡Que falta nos hace esta noticia! -exclamó el Santo Padre-. "Cada día, a través de los periódicos, la televisión, la radio, el mal se describe, se repite y amplifica, habituándonos a las cosas más horribles, volviéndonos insensibles y de alguna forma, intoxicándonos, porque la negatividad no se elimina del todo y se acumula día tras día. Por eso la ciudad necesita a María, que (...) nos lleva a esperar aún en las situaciones más difíciles".

El Papa recordó que en las ciudades "viven -o sobreviven- personas invisibles que de vez en cuando saltan a las primeras páginas, o a las pantallas, y son explotadas hasta el final, hasta que la noticia y la imagen llaman la atención. Es un mecanismo perverso, al que por desgracia, es difícil resistir. La ciudad primero esconde y después expone al público. Sin piedad, o con una falsa piedad, cuando en cambio (...) cada historia humana es una historia sagrada y exige el más grande respeto".

"La ciudad somos todos", subrayó Benedicto XVI. "Todos contribuimos a su vida y su clima moral. (...) En el corazón de cada uno está la frontera entre el bien y el mal. (...) Los medios de comunicación tienden a darnos siempre el papel de "espectadores", como si el mal tuviera que ver solo con los demás y a nosotros no nos pudiera suceder nunca nada. En cambio, todos somos "actores" y para bien o para mal, nuestro comportamiento influye en los demás".

Después de pedir a María Inmaculada que nos ayudase a "redescubrir y defender la profundidad de las personas", el pontífice rindió homenaje a todos aquellos que "en silencio (...) se esfuerzan en practicar la ley evangélica del amor, que mueve el mundo (...) Hombres y mujeres de todas las edades que saben que no sirve para nada condenar, lamentarse, o recriminar, sino que vale más responder al mal con el bien. Esto cambia las cosas; o mejor dicho, cambia a las personas, y por tanto, mejora la sociedad".


Imagen: Estatua de la Virgen María en la Plaza de España, Roma. Fotografía: Giancarlo Ticozzi; Panoramio.com

viernes, 4 de diciembre de 2009

Sobre la soberbia


Es inevitable escribir las siguientes líneas después de los feos comentarios que he escuchado y leído sobre el grupo A del mundial de Sudáfrica. A estas alturas todos los lectores de mi blog (¿en cuántos vamos? ¿2?) saben que en el grupo A quedó Sudáfrica, México, Uruguay y Francia; y que nuestra selección va a abrir el torneo.


Muchos periodistas han calificado de buena nuestra suerte en el sorteo mundialista. Es inevitable, sin embargo, dejar de pensar que Sudáfrica va a jugar en casa y que el anfitrión nunca ha perdido su primer partido. México debe tener cuidado y no confiarse.


El grupo que le ha tocado a México, según mi criterio, dista mucho de ser el más sencillo del mundial. Aparte de enfrentarse con los anfitriones, la selección azteca tendrá que jugar contra Uruguay y Francia, rivales nada despreciables. Es cierto que tanto Francia como Uruguay no llegan en su mejor momento -ambos se fueron a la repesca y los galos le robaron la calificación a los irlandeses- pero éso no es motivo suficiente para considerarlos rivales fáciles.


México no debe caer en la soberbia y pensar que la fase de grupos es pan comido porque se puede llevar una sorpresa. Y nada de decir que los sudafricanos son Memín Pingüín o llamarlos despectivamente "negros". Tampoco hay que olvidar que en 2002, cuando nos enteramos que México jugaría con Estados Unidos en los octavos de final, un diario publicó un encabezado de muy mal gusto: "Alemania nos espera". Estados Unidos le ganó 2-0 a México en aquella ocasión y días después jugaron contra Alemania.


Imagen: Zakumi, mascota del próximo mundial. http://farm4.static.flickr.com

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sobre la muerte de la discreción



Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, está en el centro de un escándalo que involucra a un accidente automovilístico a las 2:45 am. El suceso tuvo lugar el viernes pasado y según chismes tuvo como causa problemas domésticos (acusaciones de infidelidad).


Woods no ha querido hablar con las autoridades del estado de Florida y mucho menos contestar preguntas directamente formuladas por miembros de la prensa. Es cierto, sin embargo, que publicó un comunicado en su página de Internet (tigerwoods.com) en el que explica que el suceso es muy embarazoso para su familia. El suceso, según Tiger, pertenece al ámbito de lo privado, sin importar lo "intrusivas que puedan ser algunas personas".


Y este no es el único suceso. Cuántas veces escuchamos a los artistas tratar de evadir preguntas que tienen que ver con sus vidas privadas. Los periodistas, como lobos sedientos, tratan a toda costa de obtener respuestas a sus no pocas veces indiscretas e imprudentes preguntas. Y todo el circo es para satisfacer la curiosidad de ciertas personas que no tienen nada mejor que hacer que enterarse de la vida privada de sus ídolos.


Hay ciertas cosas -y esto es lo que pretendo decir cuando uso el término discreción- que sólo pertenecen a la intimidad de las personas involucradas. Nadie debe sacar a la luz detalles íntimos de la vida de las personas, siempre y cuando el ocultamiento de estos datos no afecte a la sociedad. Si Tiger le es infiel a su mujer, muy su problema.


Imagen: babble.com