viernes, 4 de diciembre de 2009

Sobre la soberbia


Es inevitable escribir las siguientes líneas después de los feos comentarios que he escuchado y leído sobre el grupo A del mundial de Sudáfrica. A estas alturas todos los lectores de mi blog (¿en cuántos vamos? ¿2?) saben que en el grupo A quedó Sudáfrica, México, Uruguay y Francia; y que nuestra selección va a abrir el torneo.


Muchos periodistas han calificado de buena nuestra suerte en el sorteo mundialista. Es inevitable, sin embargo, dejar de pensar que Sudáfrica va a jugar en casa y que el anfitrión nunca ha perdido su primer partido. México debe tener cuidado y no confiarse.


El grupo que le ha tocado a México, según mi criterio, dista mucho de ser el más sencillo del mundial. Aparte de enfrentarse con los anfitriones, la selección azteca tendrá que jugar contra Uruguay y Francia, rivales nada despreciables. Es cierto que tanto Francia como Uruguay no llegan en su mejor momento -ambos se fueron a la repesca y los galos le robaron la calificación a los irlandeses- pero éso no es motivo suficiente para considerarlos rivales fáciles.


México no debe caer en la soberbia y pensar que la fase de grupos es pan comido porque se puede llevar una sorpresa. Y nada de decir que los sudafricanos son Memín Pingüín o llamarlos despectivamente "negros". Tampoco hay que olvidar que en 2002, cuando nos enteramos que México jugaría con Estados Unidos en los octavos de final, un diario publicó un encabezado de muy mal gusto: "Alemania nos espera". Estados Unidos le ganó 2-0 a México en aquella ocasión y días después jugaron contra Alemania.


Imagen: Zakumi, mascota del próximo mundial. http://farm4.static.flickr.com

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sobre la muerte de la discreción



Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, está en el centro de un escándalo que involucra a un accidente automovilístico a las 2:45 am. El suceso tuvo lugar el viernes pasado y según chismes tuvo como causa problemas domésticos (acusaciones de infidelidad).


Woods no ha querido hablar con las autoridades del estado de Florida y mucho menos contestar preguntas directamente formuladas por miembros de la prensa. Es cierto, sin embargo, que publicó un comunicado en su página de Internet (tigerwoods.com) en el que explica que el suceso es muy embarazoso para su familia. El suceso, según Tiger, pertenece al ámbito de lo privado, sin importar lo "intrusivas que puedan ser algunas personas".


Y este no es el único suceso. Cuántas veces escuchamos a los artistas tratar de evadir preguntas que tienen que ver con sus vidas privadas. Los periodistas, como lobos sedientos, tratan a toda costa de obtener respuestas a sus no pocas veces indiscretas e imprudentes preguntas. Y todo el circo es para satisfacer la curiosidad de ciertas personas que no tienen nada mejor que hacer que enterarse de la vida privada de sus ídolos.


Hay ciertas cosas -y esto es lo que pretendo decir cuando uso el término discreción- que sólo pertenecen a la intimidad de las personas involucradas. Nadie debe sacar a la luz detalles íntimos de la vida de las personas, siempre y cuando el ocultamiento de estos datos no afecte a la sociedad. Si Tiger le es infiel a su mujer, muy su problema.


Imagen: babble.com

viernes, 13 de noviembre de 2009

Haven't met you yet...


Como en todo, el límite es el cielo. Y a los 22 el cielo se ve lejos, pero muy bien. ¿Será que una mitad es suerte y la otra tiempo? Todavía no lo sé, pero espero poder contarles pronto.


Imagen: pacotraver.files.wordpress.com

lunes, 21 de septiembre de 2009

El lobo vestido de cordero


Casi siempre trato de dejar un mensaje positivo con lo que escribo en el blog. La entrada de hoy - aunque si busca dejar algo positivo - es ligeramente diferente porque me voy a dedicar a criticar a los “ídolos” caídos de mi imaginación.

Con frecuencia pasa que me encuentro con momentos, historias y personas decepcionantes. Si bien es cierto que esto le ocurre a toda la gente, en mi caso particular este tipo de situaciones cambian en cierta forma mi manera de ver la vida.

Hace algunas semanas, mientras buscaba algo sobre la píldora abortiva RU846 y sus efectos negativos en la salud de la mujer, me encontré sin querer –como suele ocurrir en Internet- con información valiosa sobre una organización que todos bien conocemos: Amnistía Internacional.

Hace unos meses estuve platicando con un tipo que trabaja en Amnistía Internacional México. Como podrán suponer, el tipo estaba haciendo promoción en la universidad en la que estudio, pero al parecer sólo le interesaba mi aportación económica y no la ayuda física -por decirlo de alguna manera- que yo pudiera ofrecer. Afortunadamente, no di ni un solo peso a esa organización del asco.

Lo que encontré en Internet es que la muy famosa organización apoya abiertamente al aborto desde hace algunos años. Las acciones que Amnistía Internacional había llevado a cabo durante prácticamente toda su existencia son dignas de aplauso, pero que promuevan al aborto como un derecho humano al que todas las mujeres puedan tener acceso es una abominación.

Otra abominación es lo que llegó a mi mail la semana pasada. Ahora resulta que varias organizaciones, entre ellas las también reconocidas mundialmente Unicef y UNESCO, están promoviendo un plan de perversión sexual dirigido a niños y jóvenes (obviamente el título del plan es otro bien diferente).

La Guía de educación sexual para el empoderamiento de los jóvenes es un documento, según informa Noticias Globales, en el que se destaca la importancia de la educación sobre afrodisíacos, masturbación, roles de género (tolerancia a la homosexualidad), etcétera, desde un enfoque positivo. Lo más escandaloso es que piensan promover las masturbación entre niños de cinco años, y el derecho al aborto a chicas de doce.

La razón de la elaboración del documento es promover un nuevo tipo de educación sexual que contribuya a reducir el contagio de SIDA a nivel global y evitar abortos clandestinos. El Fondo para la Población de las Naciones Unidas (FNUAP), al enfrentarse a las presiones de grupos conservadores, ha retirado su apoyo al nuevo programa.

Lo más doloroso de todo este asunto es que Unicef, un supuesto defensor de los derechos de los más pequeños en todo el mundo, esté participando en la elaboración de un documento que sólo logrará la perversión de los niños de varios países del mundo. Y yo, que hasta hace unas semanas todavía consideraba como posibilidad trabajar para Unicef.

Los lápices de colores y el balón de futbol de Unicef que tengo en mi recámara hace mucho hubieran salido volando por la ventana si no me los hubiera regalado la súper persona que me pidió que escribiera otra vez en el blog.

Les dejo el link de dos fuentes que les podrían interesar: http://www.medicalnewstoday.com/articles/163321.php
http://www.noticiasglobales.org/comunicacionDetalle.asp?Id=1279

jueves, 6 de agosto de 2009

Toca con toda la mano


Algo típico de los museos es que en prácticamente todas las salas haya cámaras colgadas del techo y delgadas líneas rojas que sirven para delimitar el espacio al que no puede acceder el visitante. En más de una ocasión me han regañado en los museos porque tengo el gran defecto de no poder obedecer los letreros que dicen “No tocar”.

Hace unos días vi una de las muchas películas que se han hecho de "Star Trek". Patrick Stewart, caracterizado como Jean Luc Picard, menciona, al tocar la histórica nave espacial que realizó el primer viaje en velocidad WARP, que los humanos tenemos necesidad de tocar las cosas para hacerlas parte de nosotros.

Hoy me acordé de mis experiencias pasadas y de la escena de la película porque vi a una señora caminando por una calle cerca de mi casa. Yo iba caminando lentamente y pude notar que le estorbaba, así que, como cualquier otra persona haría, me moví ligeramente hacia la izquierda. La señora caminó más rápido y en unos segundos me había rebasado. Desde atrás pude observar que ligeramente tocaba las hojas de unos arbustos con todos sus dedos.


Siempre queremos tocar. El simple hecho de saludar a alguien, ya sea conocido o no, implica tocar a la otra personas, por lo menos en las sociedades occidentales. Y no hay que perder de vista los abrazos y los besos que ayudan a demostrar cariño entre las personas. “No tocar” es una de las frases más crueles que se han inventado.
Imagen: Jean Luc Picard (Patrick Stewart)
Cortesía: tasithoughts.files.wordpress.com

jueves, 23 de julio de 2009

Hacia lo alto


No tiene nada que ver con lo que usualmente aparece en en blog, pero tal vez a alguien le sirva.

Cuando pensamos en los santos lo último que pasa por nuestra mente es algún momento de sus vidas en el que hayan fumado, escalado una montaña, asistido a una fiesta llena de jóvenes o salido con alguien del sexo opuesto.

El siglo XX nos dejó a muchos ejemplos de santidad y perfección cristiana que lejos de encerrarse en un monasterio o convento, vivieron su juventud y edad adulta de la misma forma que cualquiera de nosotros.

Un caso así es el de Pier Giorgio Frassati, un joven que fumaba pipa, practicaba alpinismo y futbol, estudiaba ingeniería, tenía una vida social activa y ponía en el centro de todas sus acciones a Jesús.

Frassati nació el 6 de abril de 1901 en Turín, Italia, dentro de una familia muy rica. Su padre, Alfredo, fue embajador en Alemania y fundador del periódico La Stampa, y su madre, Adelaida, era pintora. Tuvo una hermana, Luciana, quien murió en 2007 a los 105 años de edad.

El hogar Frassati no era profundamente cristiano, pero cuando Pier Giorgio llegó a la adolescencia, empezó a adentrarse en el Evangelio y pronto se hizo miembro de numerosas asociaciones católicas, a las cuales trataba de acercar a otros jóvenes.

Decide estudiar ingeniería, y en la Universidad lleva a cabo diversas actividades de apostolado entre sus compañeros, aunque muchas veces fue criticado por sus convicciones religiosas.

A pesar de pertenecer a una familia rica e importante de Turín, Pier Giorgio dedica buena parte de su tiempo y dinero a los pobres y enfermos de los barrios más necesitados de su ciudad natal.

Pier Giorgio ganó fama como opositor de la ideología fascista que estaba tomando fuerza en Italia y que llegaría al poder algunos años después.

Como cualquier otro joven, quería casarse y formar una familia. Conoció a una chica, Laura, con quien empezó a relacionarse de forma muy cercana, pero la familia Frassati nunca vio con buenos ojos la amistad de su hijo con una mujer de diferente clase social.

En 1925, después de mucho tiempo de hacer visitas a los enfermos de Turín, a Pier Giorgio le diagnosticaron poliomielitis, pero la familia, al enterarse, no le puso mucha atención porque era un joven de 24 años y, además, la abuela estaba mucho más grave.

El 4 de julio de 1925, una semana después del diagnóstico y poco antes de titularse, Pier Giorgio muere a pesar de los esfuerzos de sus padres que finalmente le pusieron atención. A su funeral se presentaron muchas de las personas pobres a las que había ayudado a lo largo de sus últimos años de vida.


El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 20 de mayo de 1990 y se espera que haga un milagro importante para proceder con su canonización.

Imagen: sdbtrento.it

sábado, 18 de julio de 2009

Mouriño y el piloncillo


Dos sucesos noticiosos marcaron el 4 de noviembre de 2008: las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y el accidente aéreo ocurrido en la Ciudad de México que terminó con la vida de varias personas, entre ellas, la del Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.

En aquella época – y lo digo como si hubiera sido hace tanto tiempo – el martes era el día más pesado de la semana por las muchas horas que tenía que estar en la Universidad. Según decía el personal administrativo de la Escuela de Comunicación, a partir de séptimo semestre era más conveniente que fuéramos a clases en la tarde para poder trabajar durante la mañana.

Era martes 4 de noviembre poco después de las 7 pm cuando, en medio de la clase de Comunicación y Desarrollo Social, una compañera empezó a decir que un avión se había caído en la zona de Las Lomas. En ese momento yo estaba checando en la computadora cómo iba la elección de Estados Unidos. El tiempo pasaba y la información saturaba los portales de Internet. Eventualmente mi compañera confirmó que Juan Camilo Mouriño viajaba en el avión que se había desplomado.

Las especulaciones y teorías que trataban de responder al porqué se había desplomado el avión brotaban como hierba mala. Nos suponían que el accidente había sido error del piloto, mientras que otros atribuían el suceso a lo narcos.

Juan Camilo Mouriño no llevaba mucho tiempo en el cargo de Secretario de Gobernación, sin embargo, ciertas personas ya suponían que iba a ser el candidato a la presidencia por parte del PAN en las elecciones de 2012. Cómo podrán ver por la fotografía de esta entrada, Mouriño era un hombre todavía joven. Supongo que al momento de caer el avión – y esto no sólo le habrá ocurrido al pobre de Mouriño, sino a todas la personas al momento de morir – el Secretario de Gobernación sólo habrá pensado en sus hijos y en sus familiares más cercanos.

La vida, aunque muchos lo habrán dicho antes que yo, se va en un abrir y cerrar de ojos. Me parece que muchos piensan en el momento justo antes de morir en las cosas que les hubiera gustado hacer y en las personas que más quieren. Tomo el caso de Mouriño simplemente como ejemplo del final trágico de una vida, y de ninguna forma pretendo decir que vivió mal o bien.

Hace un rato estaba escuchando “Who’d have known” de la cantante británica Lily Allen, y una línea que dice algo así como “me quedaría aquí todo el tiempo viendo televisión y tomando vino” me llama muchísimo la atención (pueden escuchar la canción en la barra de video. Den click en el primero). Cualquier persona en su sano juicio (o infinita amargura) pensaría que pasarse un día entero viendo televisión y tomando vino es una pérdida estupidísima de tiempo valioso. Pero, porque siempre tiene que aparecer esa palabra, yo cero que esos días en los que “desperdiciamos” el tiempo, son los que le dan un toque de dulzura a la vida. Por supuesto, no hay que abusar de esos días porque lejos de ser unos toques dulces, se vuelven en la vida, y vaya que sí sería un desperdicio pasarse setenta y tantos años viendo televisión y tomando vino (¿viviría setenta y tantos?)

Es como ser una bebida el día en que llega la muerte: puedes ser una cerveza asquerosamente amarga o un delicioso vaso de Coca-Cola. Yo no quiero arrepentirme por haber dejado pasar los días de tomar vino y ver televisión. Y sí, quiero ser un vaso de Coca-Cola y no una amargada… Aristóteles tiene la razón: la virtud está en el terreno medio entre dos vicios.


Imagen: quien.com